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Archivo de la categoría: Viajes

Pequeñas descripciones de mis viajes

Barcelona: nubes y claros

Después de llevar esperando desde Navidad, por fin llegaba el fin de semana del 12 de marzo, y por tanto el viaje a Barcelona que estabamos deseando. Y la verdad es que el viaje no pudo empezar peor. Llegamos a Barajas para coger el avión, y después de pelearnos con las maquinitas de autochecking, cuando al fin una funciona, nos dice que el vuelo está cerrado. Después de pasear por ventanillas, facturación y más ventanillas, nos dicen que ellos no pueden hacer nada y que si queremos podemos ir en puente aéreo,que preguntemos cuanto es el suplemento. Nada más y nada menos que 174€ por persona. Va a ser que no.

Entonces decidimos ir hasta la T2 a ver si en Ryanair encontramos un vuelo de última hora que nos salga barato, pero nada más lejos de la realidad. Otros 170€ y 40 más por tener que imprimirnos ellos el billete. Va a ser que tampoco. Cuando yo ya me veía pasando el fin de semana tranquilamente en Madrid, a Sofia se le ocurre pensar en el ALSA. ¡Eureka! Ocho horas de viaje y 30€ después podríamos estar en Barcelona. Ya solo nos quedaba pasar cuatro horas más en el aeropuerto esperando a que saliese el bus, a las 13.15. Y después lo dicho, ocho horas de viaje oliéndole los pies a las guiris de detrás y un par de paradas después llegamos a Barcelona. Eran las 20.50 y todavía había que llegar al hotel. Metro de Sants-Estació a Plaza de Espanya y desde ahí andando al hotel. Diez minutos escasos, suficiente para llegar con una buena mojadura.

Una vez que llegamos al hotel, comienzan las buenas noticias. Para empezar, la recepcionista encantadora; para seguir, la habitación estaba muy bien: sencilla, pero amplia, limpia y moderna. Solo hubiese pedido una tele un poco más grande, pero tampoco es que tuviesemos tiempo para verla mucho. Nos secamos un poco y salimos a cenar. La recepcionista nos recomendó un restaurante enfrente del hotel, y la verdad es que cenamos muy bien y a buen precio.  Hora de pegarse una ducha y ponerse a dormir, había sido un día largo y el domingo lo iba a ser más.

A las nueve sonaba el despertador, ducha y al desayuno. Sencillito, pero no estaba mal. Y a las 10 saliendo por la puerta. Había una ciudad entera que ver y un solo día para ello. Empezamos cogiendo el metro hasta Plaza Catalunya, para desde allí bajar por las Ramblas hasta el mirador de Colón. Por el camino, ver el Mercado de la Boquería y el Liceu. Y para acabar, una sorpresa:

Sofía tocando el arpa

 

Después, cruzamos al mirador de Colón y subimos hasta arriba. Buena vista de todo Barcelona. Un ejemplo, la vista hacia el puerto con el hotel W de fondo:

Hotel W desde el mirador de Colón

Desde ahí pasamos hacia el puerto, dimos un paseo, nos sentamos un rato a ver el mar y sacarnos unas fotos, para seguir camino hacia el barrio gótico. Aquí encontramos una bonita vista de la torre de La Catedral del Mar a través de una estrecha calle:

Torre de la Catedral del Mar

Entramos en la catedral, gratis por cierto. Me hizo ilusión deambular por esta zona, recuerdos del libro de Ildefonso Falcones. La verdad es que me pareció una zona muy bonita de Barcelona, con calles estrechas y edificios bonitos. Pasamos por la fortaleza y seguimos camino por la Avenida de la Catedral hasta volver a la Plaza Catalunya. Desde aquí subimos hacia el Paseo de Gracia, para ir a ver la Casa Batlló y la Pedrera.

Fachada de la Casa Batlló

Después de una excursión enooooorme por la estación de metro del Paseo de Gracia, cogimos el metro para ir hacia la Sagrada Familia. No le veía la gracia antes de ir, y sigo sin vérsela. Por cierto, entrar en ambas casas y la Sagrada Familia es muuuuuy caro, por lo que no lo hicimos. Subimos por la Avenida Gaudí, buscando un sitio para comer. Primero tomamos algo en una terraza con la Sagrada Familia de fondo. Curiosas las latas de Coca-Cola:

Lata de Coca-Cola edición especial

Y después a comer. Un restaurante un poco caro, pero bien situado y con una buena comida. Hay que reconocer que les quedaba rico el arroz con bogavante. También vimos lo más curioso del viaje, una pareja que paseaba a un conejo. Un poco raro.

Después de comer y reposar un poco, cogimos el metro y nos fuimos al Parque Güell. Está increíblemente lejos, pero la verdad, merece la pena. La vista desde la parte más alta hacia todo Barcelona, la Plaza y sus bancos ondulantes, los viaductos, el señor que hacía pompas gigantes…y por supuesto la salamandra y la sala hipóstila para cerrar la visita.

Sofía y yo con Barcelona al fondo

Sentado en los bancos ondulantes

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya solo nos quedaba Montjuïc, lo más divertido. Después de otra odisea en el metro, llegamos a Plaza Espanya, donde cogimos un bus que nos subió un poco. Queríamos visitar el miroador del migdia, y todavía tuvimos que caminar un buen trecho desde la parada. Llegamos y sacamos algunas fotos a la puesta de sol, para luego bajar con la intención de ver la Font Mágica e irnos al hotel.

Puesta de sol desde Montjuïc

La bajada fue una odisea. Al final acabamos andando con el gps del móvil, para llegar hasta la Font Mágica para descubrir que los domingos no funcionaba. Por tanto, hora de irse al hotel, descansar un poco e irnos a cenar. Fuimos a un bar a comer un bocadillo, temí por mi integridad física,  pues estaba jugando el Barça y eran todos culés y nos fuimos a dormir al hotel, muy cansados después de un día larguísimo.

Al día siguiente, bajamos a hacer un recado al centro y nos fuimos pronto para el aeropuerto. Teníamos que dejar el hotel, llovía y no nos apetecía que nos dejasen en tierra otra vez. Vuelta a casa después de un viaje que empezó con nubes, pero que al final fue muy soleado.

 
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Publicado por en 21/03/2011 en Viajes

 

Suomussalmi-Finlandia-Verano 2010

En el verano de 2010, seis jóvenes avilesinos poníamos rumbo, junto con una monitora, hacia un pueblecito de nombre complicado y que si no fuese por Google Maps ninguno tendríamos ni la menor idea de dónde estaba: Suomussalmi. Este pequeño pueblecito, en el centro-este de Finlandia, era el destino elegido para hacer un intercambio juvenil con participantes fineses, alemanes y nosotros
Llegamos después de casi 24h de viaje, combinando autobús, avión y más avión, y como no,un poco más de autobús para terminar. Y por delante, una semana para disfrutar de la experiencia de conocer gente, un nuevo país y una nueva cultura, combinado con actividades para promover el reciclaje.
Lo primero que llama la atención es el paisaje. Asombrosamente verde, con una flora increible, y sobre todo, muchos, muchos, muchos lagos. Además, en el viaje en autobús tuvimos la ocasión de ver unos cuantos renos correteando en los prados junto a la carretera.
Algo que puede llamar la atención, fue el tiempo. Todo el que esperase frío, o al menos freso (entre los que me incluyo), error. Bien es verdad que nos tocó una ola de calor, pero raro era el día en el que bajabamos de los 30º al medio día. Gracias a esto pudimos disfrutar de los lagos que había alrededor del albergue, con una temperatura muy agradable.
Una de las actividades más espectaculares fue la organizada por el grupo finlandés. Nos llevaron a un bosque, y una vez allí, hicimos algunas de las actividades tradicionales típicas de finlandia, como fabrficar “vihta”,una haz de ramas de abedul que se usan para exfoliar la piel en la sauna, “cazar” un reno o un bautizo típico finés. 

Típica vihta finlandesa

Y después, una sauna perdida entre los árboles, junto a un laguito de agua helada. Una experiencia única.

Y a la vuelta, una pequeña parada en Helsinki aprovechando el tiempo entre vuelos, en la que pudimos conocer algunas de los lugares más característicos de esta bonita ciudad, gracias en parte a la ayuda de un “guía” personal (gracias Thomas!).

Catedral de Helsinki

En resumen, un buen viaje para conocer un país nórdico, uno de los destinos que se encontraban entre mis favoritos. Buena compañía, actividades y mucho cansancio. Y otras 24h de viaje de vuelta.

Vuelo de vuelta

 
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Publicado por en 15/01/2011 en Viajes

 
 
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